LIDERAZGO DEL FUTURO

El líder del futuro deberá poseer una gran visión, una clara orientación hacia la satisfacción de sus clientes.

Ahora más que nunca, en constante cambio.

Ejercer el poder transformador y carismático debe tener una sólida formación filosófica; el futuro está en aquellos que poseen una firme definición de valores de orden superior, el ser un permanente estudioso de todos aquellos pensadores que nos precedieron y nos han legado reflexiones con validez en todos los tiempos, seres extraordinarios como Sófocles, Aristóteles, Platón, Shakespeare; uno de los más grandes psicólogos de todos los tiempos, historiadores y narradores de la profundidad de análisis como Nicolás Maquiavelo, autores de su tiempo como Castiglione, Arthur Miller, Hemingway, León Tolstoi, Miguel de Cervantes, Bernard Shaw, por citar algunos que nos han legado su sabiduría en los libros de siempre y combinarlos con el estudio de los grandes filósofos corporativos contemporáneos nos darán una visión más clara del líder del futuro.


El mundo corporativo está en los inicios de un renacimiento en el que la actividad empresarial se convierte en el campo óptimo para realizar arquitectura social y humana; en el que el dirigente encuentra el espacio vital para manifestarse en todas sus dimensiones, el género humano está en constante y permanente evolución, así el mundo actual es mejor al mundo de hace 100, 200 o 1000 años, en la longevidad, en lo tecnológico, en la calidad de vida pero el progreso material no ha sido paralelo al crecimiento espiritual, donde los valores universales sean acordes con un mundo más justo y humano, los errores cometidos: la destrucción ecológica, la ambición desmedida, la degradación del ser nos han mostrado la inutilidad de existir cuando solamente se quiere acumular poder.

El paso inexorable del tiempo borra a los líderes de barro y solamente aquellos que han aportado valores de orden superior permanecen inexorablemente en la genética generacional; las cualidades propias de un líder empresarial que lo ha llevado a buscar y alcanzar metas materiales ahora renace como impulsor y promotor de valores cumpliendo con su misión histórica y cubriendo su compromiso con la humanidad, está consciente de que la vida es demasiado corta para ser pequeña y en la medida en que contribuya para que algo mejore habrá justificado su existir.

El saber que nuestra vida tuvo una razón, un sentido existencial, el sabernos constructores de un nuevo orden social, el reconocerse protagonista de un cambio y de la historia misma alienta a esta nueva generación que está comprometida consigo misma, con su tiempo, con la humanidad y con la creación de Dios.

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