El Arte de la Motivación (2ª Parte)
Identifique las potencialidades de los demás
El líder de Excelencia debe ser un potencializador de sus seguidores, sabe que un buen dirigente es aquel que logra hacer de cada subordinado lo que debe ser; no los trata como son, sino como deberían ser.
No educa metiendo datos en el cerebro de cada seguidor, sino sacando la mayor potencialidad a cada uno ellos; por eso le preocupa tanto el conocimiento que tenga de cada miembro de su grupo y trata de identificarlo más que por sus defectos, por sus cualidades.
Así por ejemplo, haga una lista de sus subordinados y anote las cinco cualidades más importantes de cada uno de ellos.
Hágalo también con su pareja, con cada uno de sus hijos, con sus amigos y, lo más importante, cuando los vea dígaselas y verá con sorpresa el efecto de influencia que logrará en cada uno de ellos cuando perciban que usted está atento a sus potencialidades y piense cómo podría ayudarlos para estimular su desenvolvimiento, haga un plan de desarrollo humano en su entorno y deje ya el eterno juego psicológico desgastante y mortal de fijarse solamente en los defectos de los demás.
Además le sugiero que si usted desea salir triunfante de cualquier conflicto con otra persona, cuando se entreviste con ella prepárese antes pensando no en sus defectos, sino en sus cualidades, y le aseguro que los resultados en la mayoría de los casos se convertirán en positivos; no se predisponga a lo malo, pues seguramente lo atraerá; más bien ubíquese mentalmente en lo positivo de los demás y logrará por supuesto resultados positivos.
Provea refuerzos positivos
Para poder hacer un campeón olímpico, su preparación empieza desde pequeño, siguiendo un plan de desarrollo sistemático, y es tan importante la preparación física como la sicológica.
Los entrenadores experimentados, y que se han caracterizado por formar campeones, opinan que al campeón hay que hacerlo paso a paso y lo más importante, hay que habituarlo al éxito, ya que éste alimenta el deseo de más éxito; pero, ¿cómo se logra? A una persona que desea desarrollar, por ejemplo un velocista de 100 metros planos, le señalan una meta alcanzable para los recursos que posee; cuando lo logra, es festejado y se señala una meta ligeramente superior; al lograrla, continúa el proceso ya señalado hasta lograr igualar, y después superar, la marca olímpica.
El éxito crea adicción, y quien lo logra repetidamente no se contenta sino con el éxito mismo; así, los entrenadores de equipos deportivos triunfadores saben que 50% del éxito se debe a la preparación y la estrategia, y el 50% restante se debe fundamentalmente a la motivación.
Lo mismo sucede en el ámbito laboral; para lograr desarrollar a un subordinado de éxito, hay que fijarle metas alcanzables y reforzarlo constantemente a través del reconocimiento en los avances que va logrando para alcanzar los objetivos señalados.
Se puede apreciar en forma muy clara cuando a un hijo se le estimula con el reconocimiento que da testimonio de su esfuerzo para lograr la superación.
El éxito se alimenta de éxito y para ello es vital acostumbrar a nuestros seguidores a ser triunfadores; un líder de Excelencia es un hacedor de campeones y transforma a la gente mediocre en gente extraordinaria bajo su permanente dinámica de reforzar positivamente el esfuerzo de superación de cada uno de ellos.
Involúcrese con sus seguidores
Es de vital importancia que el líder permanezca cerca de sus seguidores, dándoles marcos de libertad para que logren expresar plenamente sus capacidades, por un lado, y por otro, lo suficientemente cerca para comprender plenamente el medio en que se desarrolla.
Cuando un líder se mantiene alejado de su entorno y nada más aparece ocasionalmente para informarse de lo que está sucediendo, difícilmente entenderá las realidades y conflictos en los que se desenvuelven sus seguidores; esta falta de empatía se reflejará en su incapacidad de guiar y tomar decisiones en un campo que sólo conoce ocasionalmente.
Así pues, dirigir a través de la presencia física le otorga al líder ante sus seguidores la credibilidad de quien conoce profundamente sus realidades y por tanto está en posibilidades de guiarlos con mayor éxito; además, recuerde que el líder, entre más alto está en su posición jerárquica en cualquier tipo de organización, más solo se encuentra y corre el riesgo de que sus subordinados solamente le informen de lo que ellos quieren, maquillándole la información: “Entre más alto se está, más solo se encuentra el líder”.
El líder de Excelencia sabe que guiar a través de la presencia le re-suelve dos aspectos fundamentales:
1. Conocer el medio.
2. A través de su conocimiento, tomar decisiones adecuadas.
Continuara en la siguiente Contra Crónica...
El líder de Excelencia debe ser un potencializador de sus seguidores, sabe que un buen dirigente es aquel que logra hacer de cada subordinado lo que debe ser; no los trata como son, sino como deberían ser.
No educa metiendo datos en el cerebro de cada seguidor, sino sacando la mayor potencialidad a cada uno ellos; por eso le preocupa tanto el conocimiento que tenga de cada miembro de su grupo y trata de identificarlo más que por sus defectos, por sus cualidades.
Así por ejemplo, haga una lista de sus subordinados y anote las cinco cualidades más importantes de cada uno de ellos.
Hágalo también con su pareja, con cada uno de sus hijos, con sus amigos y, lo más importante, cuando los vea dígaselas y verá con sorpresa el efecto de influencia que logrará en cada uno de ellos cuando perciban que usted está atento a sus potencialidades y piense cómo podría ayudarlos para estimular su desenvolvimiento, haga un plan de desarrollo humano en su entorno y deje ya el eterno juego psicológico desgastante y mortal de fijarse solamente en los defectos de los demás.
Además le sugiero que si usted desea salir triunfante de cualquier conflicto con otra persona, cuando se entreviste con ella prepárese antes pensando no en sus defectos, sino en sus cualidades, y le aseguro que los resultados en la mayoría de los casos se convertirán en positivos; no se predisponga a lo malo, pues seguramente lo atraerá; más bien ubíquese mentalmente en lo positivo de los demás y logrará por supuesto resultados positivos.
Provea refuerzos positivos
Para poder hacer un campeón olímpico, su preparación empieza desde pequeño, siguiendo un plan de desarrollo sistemático, y es tan importante la preparación física como la sicológica.
Los entrenadores experimentados, y que se han caracterizado por formar campeones, opinan que al campeón hay que hacerlo paso a paso y lo más importante, hay que habituarlo al éxito, ya que éste alimenta el deseo de más éxito; pero, ¿cómo se logra? A una persona que desea desarrollar, por ejemplo un velocista de 100 metros planos, le señalan una meta alcanzable para los recursos que posee; cuando lo logra, es festejado y se señala una meta ligeramente superior; al lograrla, continúa el proceso ya señalado hasta lograr igualar, y después superar, la marca olímpica.
El éxito crea adicción, y quien lo logra repetidamente no se contenta sino con el éxito mismo; así, los entrenadores de equipos deportivos triunfadores saben que 50% del éxito se debe a la preparación y la estrategia, y el 50% restante se debe fundamentalmente a la motivación.
Lo mismo sucede en el ámbito laboral; para lograr desarrollar a un subordinado de éxito, hay que fijarle metas alcanzables y reforzarlo constantemente a través del reconocimiento en los avances que va logrando para alcanzar los objetivos señalados.
Se puede apreciar en forma muy clara cuando a un hijo se le estimula con el reconocimiento que da testimonio de su esfuerzo para lograr la superación.
El éxito se alimenta de éxito y para ello es vital acostumbrar a nuestros seguidores a ser triunfadores; un líder de Excelencia es un hacedor de campeones y transforma a la gente mediocre en gente extraordinaria bajo su permanente dinámica de reforzar positivamente el esfuerzo de superación de cada uno de ellos.
Involúcrese con sus seguidores
Es de vital importancia que el líder permanezca cerca de sus seguidores, dándoles marcos de libertad para que logren expresar plenamente sus capacidades, por un lado, y por otro, lo suficientemente cerca para comprender plenamente el medio en que se desarrolla.
Cuando un líder se mantiene alejado de su entorno y nada más aparece ocasionalmente para informarse de lo que está sucediendo, difícilmente entenderá las realidades y conflictos en los que se desenvuelven sus seguidores; esta falta de empatía se reflejará en su incapacidad de guiar y tomar decisiones en un campo que sólo conoce ocasionalmente.
Así pues, dirigir a través de la presencia física le otorga al líder ante sus seguidores la credibilidad de quien conoce profundamente sus realidades y por tanto está en posibilidades de guiarlos con mayor éxito; además, recuerde que el líder, entre más alto está en su posición jerárquica en cualquier tipo de organización, más solo se encuentra y corre el riesgo de que sus subordinados solamente le informen de lo que ellos quieren, maquillándole la información: “Entre más alto se está, más solo se encuentra el líder”.
El líder de Excelencia sabe que guiar a través de la presencia le re-suelve dos aspectos fundamentales:
1. Conocer el medio.
2. A través de su conocimiento, tomar decisiones adecuadas.
Continuara en la siguiente Contra Crónica...
EL TOMAR DECIONES ADECUADAS INCLUYE EL DESAPARECER Y NO PAGARLE AL CONTADOR ARAUJO LOS $ 60,000.00 QUE LE QUEDASTE A DEBER QUE RATERO DE TU PARTE Y LA OTRA PONER MI FOTOGRAFIA EN LOS DOCUMENTOS POR COBRAR QUE POCA MADRE LA TUYA PINCHE RATERO
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