El arte de la motivación (1ª PARTE)

El hombre teme al tiempo.
El tiempo teme a la Excelencia.




La esencia, cuando se habla de física, la constituye la energía; asimismo, cuando se aborda el tema del liderazgo, su esencia es el poder, y en el núcleo de esta fuerza se ubica la motivación como el motor fundamental para dar movimiento a los seguidores.

Como ya lo hemos de suponer, lo más difícil de lograr es que un seguidor quiera hacer las cosas y no tenga que hacerlas, ya sea por miedo o por interés.

La fuerza legítima de un líder transformador se manifiesta cuando éste logra comprometer a sus seguidores y, con su presencia o sin ella, los seguidores se mueven con fuerza propia hacia los objetivos previamente señalados por el líder.

En síntesis, podríamos señalar que un líder llega a convertirse en un auténtico líder transformador cuando logra inspirar en sus seguidores un espíritu de compromiso de tal dimensión que sus objetivos quedan garantizados a través de la convicción individual y de grupo de sus seguidores, cuando cada uno de éstos identifica su contenido existencial en el compromiso adquirido.

Ser líder implica, pues, llevar a un grupo de personas de un punto a otro; implica movimientos.

Un líder se hace necesario para un pueblo cuando logra dar respuesta a sus anhelos, esperanzas y necesidades.

Así, por ejemplo, un pueblo como el nuestro desea un líder que lo lleve de la miseria a la prosperidad, de la ignorancia a la cultura, de la escasez a la abundancia, de la desconfianza y el fraude a la credibilidad y a la honestidad.

En esa misma forma, una empresa mediocre busca a un líder que la lleve a la Excelencia, un hijo a un padre que lo impulse a la realización de sus mejores potencialidades, una pareja a quien le estimule para lograr ser lo que desea ser, en fin, el líder es aquel que logra imprimir el movimiento deseado de llevar a sus seguidores de un punto a otro, aunque hay que hacer la salvedad de que no todos los movimientos son hacia el progreso o la superación, pues hay movimientos retrógrados que conducen hacia el exterminio, la destrucción o la mediocridad.

Hay quien utiliza su liderazgo para conducir a sus seguidores a la degradación y a la desesperación, lideres nefastos que han dado testimonio a lo largo de la historia, ya que el ser líder no significa necesariamente hacer el bien; lo puede ser bueno o malo.

Líder es quien mueve de un punto a otro.

A través de los años y después de observar a líderes transformadores en una diversidad de organizaciones y utilizando la tecnología de lo obvio, hemos aprendido qué herramientas utilizan para lograr la credibilidad y el compromiso de sus seguidores, y a las cuales podríamos conceptuar en las siguientes clasificaciones:
Filosofía del líder.
Círculo de la motivación.
Conocimiento de las necesidades humanas.
Influencia positiva.

Filosofía del líder

En cuanto a este tema, se estima que es la piedra angular de todo liderazgo transformador, ya que de no poseer una poderosa ideología, el líder tendría poco que ofrecer a sus seguidores y, partiendo del principio de que nadie puede dar lo que no tiene, el líder sin filosofía no podría seducir y comprometer a sus seguidores para luchar por una causa.

Círculo de la motivación

Este método ha sido ampliamente aplicado por un gran número de líderes de Excelencia, tal vez no en una forma consciente y sistemática, pero al haberlos observado detenidamente, hemos podido determinar y definir, en forma cronológica, cada una de las siguientes etapas:

Creer en uno mismo

Para poder desarrollar a los demás y conducirlos a un auténtico compromiso, lo primero que se hace indispensable es creer primero en uno mismo.

Resulta por demás asombroso la plena conciencia que tenemos del valor de las cosas —de un auto, de una casa, de un abrigo, etcétera, pero resulta que no sabemos el valor del bien máximo, que es el valor de uno mismo.

Desafortunadamente, siempre nos estamos recriminando nuestros defectos y deficiencias, y anhelamos todas aquellas cualidades que no poseemos, lo cual se refleja en todos los campos de nuestra vida.

Deseamos la casa que no tenemos, el coche que no poseemos, el dinero que no tenemos, la mujer, el hijo, la familia, etcétera, y debemos aprender a amar lo que poseemos.

Un hombre sin defectos sería un ángel y sin cualidades sería un monstruo; todos los seres humanos somos una amalgama de fuerzas y debilidades, y normalmente toda potencialidad conlleva en sí misma una debilidad: por ejemplo, la persona muy sensible tiene la potencialidad de percibir todo su entorno con mayor facilidad que los demás, pero su intensa vivencia le puede hacer sufrir más intensamente.

El artista que disfruta llevando al lienzo lo que percibe en forma magistral, posiblemente su anhelo de lograr la perfección o su máxima expresión artística lo encamina a una búsqueda permanente y sin tregua toda una vida, desgastándole prematuramente; así pues, no se puede dividir al ser humano en un sistema tan simplista de cualidades y defectos; usted debe hacerse consciente de las cualidades que posee.

Interésese genuinamente por los demás

A menudo los seres humanos tenemos prejuicios en relación con los demás, y como todo juicio nos lleva como resultado final a dictar una sentencia.

El prejuicio consiste en anticipar una condena antes de conocer a la gente; descalificamos fácilmente, bloqueándonos a lograr la intimidad o una relación que nos hubiera permitido conocer los aspectos valiosos que los demás nos pueden enseñar.

El líder de Excelencia es una persona que sabe la importancia de aprender de cada uno de sus seguidores y además sabe lo que significa que en la medida en que conozca mejor a cada uno de sus seguidores, podrá estimular el desarrollo pleno de cada una de sus potencialidades, convirtiéndoles en esa forma en un impulsor para el desarrollo humano.

Solamente libres de prejuicios e interesándonos genuinamente por los demás lograremos conocerlos y estar en posibilidades de impulsar el desarrollo de sus potencialidades, además de lograr una gran influencia en el trato diferente e individual que dispensamos a cada seguidor, haciéndolo sentir único e importante.

Escuche atentamente

Normalmente tenemos tantas cosas qué decir y muy poco tiempo para escuchar; uno de los sentidos más preciados del ser humano es el de oír.

A través del oído, el sistema de percepción y de alerta está permanentemente en esta vital función.

Recordemos que quien nace sordo casi invariablemente no puede emitir un sonido inteligible, como es el lenguaje, para expresar sus pensamientos e ideas, y esto lo margina y aísla terriblemente del mundo que lo rodea.

En cierta ocasión el Director General de importante empresa internacional fabricante de partes automotrices, con 20 mil empleados, le solicitó a su Director de Recursos Humanos le proporcionara algunas fotografías donde se mostraran los procesos de comunicación de la organización.

El Director del área le presentó, extrayendo de sus archivos, 14 mil fotografías, las cuales había acumulado durante los últimos tres años.

Para sorpresa del Director, en todas las fotos se apreciaba un supervisor hablando con un subordinado, pero no pudo encontrar una sola en que el supervisor estuviera escuchando al subordinado; los jefes tenemos muchas cosas qué decir, pero hay aún más cosas que escuchar.

El gran secreto de los círculos de calidad consiste en que la gente de arriba escuche humildemente a la gente de abajo(Filosofía Kaizen).

Además no solamente no escuchamos, sino que algunos Gerentes son pitonisas o telépatas, pues antes de que la gente empiece a hablar se le oye decir “no me digas, ya sé lo que estás pensando”, e inmediatamente empiezan a parlotear sin dar oportunidad alguna a su interlocutor.

Un líder de Excelencia posee esa rara cualidad de saber escuchar pacientemente a los demás y logra ese extraordinario bumerang, pues al escuchar consigue que los demás lo escuchen atentamente cuando él habla y parece mágica la atención que logra captar en sus seguidores...(Continuara en la siguiente contracrónica)

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