“Si Señor, que tan alto señor”

"diversidad de consejo, unidad de mando"
Ciro el Grande


Uno de los indicios de que un directivo está perdiendo el contacto con la realidad es que escucha demasiados "sí" a su alrededor porque los empleados temen hablar abiertamente y criticar sus decisiones.
Cuando en una reunión el directivo hace una propuesta, todo el mundo parece estar de acuerdo.
Sin embargo, al terminar la reunión la critican a escondidas e incluso hacen planes para sabotearla.

Así las cosas, no es de extrañar que los directivos no lleguen a enterarse de las malas noticias hasta que es demasiado tarde.
Pero el fallo no está en las decisiones en sí, sino en la forma en que estas se toman en el seno de la empresa.
En febrero de 2003, el transbordador espacial Columbia se desintegraba al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

En 1985 Coca-Cola cambiaba la fórmula de su producto estrella agraviando a su fiel clientela.

En abril de 1961, una brigada de exiliados cubanos respaldados por el gobierno de Estados Unidos invadía la Bahía de Cochinos: las fuerzas de Castro capturaron o mataron a casi todos.

En febrero de este 2010 Toyota tiene el tropiezo más grande de su historia al no escuchar a sus empleados y clientes, impulsado por una desatención inusual por parte de una empresa tan grande y una autoridad gubernamental morbosa -los senadores estadounidenses han tomado como bandera y oportunidad este problema-, tiene su origen en reclamos ocurridos por parte de la NHTSA hace solo un par de años.

Hoy, Toyota enfrenta uno de los retos más difíciles y dañinos de su vida como empresa.
El reclamo superior a los 8 millones de vehículos ha propiciado hasta el momento un desgaste financiero del orden de los 20 millardos de dólares, cifra astronómica si vemos que apenas acaba de superarse una de las peores crisis de la industria automovilística.
Algo falló en todos los casos anteriores, ese algo fue el proceso de toma de decisiones.

Cuando un líder es poderoso, a la gente le cuesta decir lo que piensa de verdad y prefiere fingir que está de acuerdo con una decisión a la que en realidad se opone.

Un proceso de toma de decisiones en que la gente pueda expresar abiertamente sus puntos de vista y discutirlos con vehemencia, sin que ello tenga consecuencias secundarias, resulta clave para llegar a las conclusiones adecuadas y tomar las determinaciones correctas.
Desgraciadamente, si los directivos se enfrascan en una discusión acalorada durante el proceso de decisión, los empleados podrían salir insatisfechos con el resultado de la reunión, enfrentados a sus compañeros y sin el compromiso sincero de llevar a cabo lo acordado.

Es aquí donde se encuentra el reto fundamental de todo líder, en utilizar sabiamente el enfrentamiento y la discrepancia de opiniones para asegurar la calidad de las decisiones, a la vez que generan el consenso que se necesita para implementarlas de forma eficiente.

Por ello es vital que los Directivos y Líderes organizacionales, fomenten el Trabajo en Equipo en el “Marco de la Dirección Participativa”, entendiendo claramente que es la labor directiva a nivel individual la que ha predominado hasta el presente, aunque últimamente el trabajo en equipo ha adquirido gran importancia tanto para el directivo como para la organización en su conjunto.

Desde el punto de vista integral de la organización es a través del trabajo en equipo que se realiza “La Participación” y por ende el compromiso con los objetivos globales organizacionales.

Para ello los directivos deben emplear dentro de este marco conceptual los siguientes medios para el logro de la participación, a saber:

Las reuniones de colaboradores
La Formación de Comités
Creación de Equipos de Mejora.

Sin olvidar nunca que la eficacia del trabajo en equipo depende directamente de:

Conocimientos de la dinámica de grupos, sus características y problemas principales, así como
De su funcionamiento y dirección.

Hasta la próxima contra crónica.





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